Antes de empezar, quiero dejar claras dos cosas: primera, que el escrito es una teoría algo absurda, y segunda, que no creo en esta teoría que escribo. Sin embargo, me gusto la forma y el cambio tan radical que suponía respecto a la postura tradicional, y es por eso que quiero compartirla con vosotros. ¡Espero que os guste!
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La sombra
Sombra. Sustantivo femenino. Imagen oscura que sobre una superficie cualquiera proyecta un cuerpo opaco, interceptando los rayos directos de la luz.
Siempre hemos considerado la sombra como esa definición que nos da el diccionario, sin más, sin que la sombra pudiera significar otra cosa más profunda. ¿Pero que pasaría si la sombra fuera algo más? ¿Y si fuera algo más, que podría ser?
Pensemos en las ideas geniales que hemos tenido a lo largo de la vida, aquellas que realmente han comportado un cambio sustantivo en nuestra vida de manera positiva. Ahora que ya las tenemos localizadas en nuestros recuerdos, pensad en la situación ambiental en las que se dieron esas ideas: ¿Fueron en la oscuridad total, sin luz? ¿Con luz artificial? ¿O con luz natural, ya fuera de la luna o del sol?. Como mínimo en mi caso, siempre ha habido luz en esas ideas.Y curiosamente, siempre había una imagen oscura sobre la superficie cuando se dieron esas ideas.
¿Entonces, las ideas provienen de nuestra sombra? Realmente, quizás lo que provenga de nuestra sombra sea el pensamiento en general, y como más definida y fuerte sea la sombra, más buenos son nuestros pensamientos (en términos de calidad, no de bondad). Y es que si lo pensamos, ¿porque narices querríamos luz artificial sino fuera porque queremos seguir pensando? ¿Quizás para mantener la irracionalidad lo más lejos posible el máximo tiempo posible (ya se sabe que cuando soñamos, tendemos a ser irracionales)? Pongamos un ejemplo:
Los niños, cuando son pequeños, tienden a tener miedo a la oscuridad. Ese miedo, si se lo preguntamos, se debe mayoritariamente a que creen que vendrán unos monstruos o cualquier ser horrible que les asustarán o les harán daño. Esa creencia se debe a que la irracionalidad invade sus sueños de manera desmesurada, y para solucionarla, los niños siempre piden una de estas dos cosas: dormir con la luz encendida o con sus padres. Para la segunda petición aquí esta teoría no da explicación, pero si que la da para la primera, ya que los niños saben inconscientemente que la sombra es quien maneja los pensamientos, y quieren tener su sombra, aunque tenue, para alejar la irracionalidad de sus sueños.
Evidentemente, conforme los años pasan, tendemos a alejar estos pensamientos tan irracionales de nuestros sueños, dicho de otra forma, racionalizamos ligeramente los sueños; y es por eso que ya no necesitamos una luz encendida por la noche para dormir tranquilos. Pero a quién no le ha pasado que a una edad adulta ha necesitado abrir ventanas y dejar entrar luz para poder dormir después de despertarse de una terrible pesadilla? Y es que hay veces que perdemos esa mínima racionalización de nuestros sueños.
Si seguimos con la teoría, nos podemos plantear la siguiente pregunta: ¿Realmente la fuerza de nuestra sombra influye en la calidad de la idea o pensamiento? La respuesta a esa pregunta es sí, y además podemos afirmar que es clave. Volvamos al inicio, cuando nos planteábamos la pregunta de cuando hemos tenido nuestra ideas geniales. ¿Había una sombra definida y muy oscura, o solo era una sombra difuminada y grisacea? Yo vuelvo a comprobar que mi sombra era una mancha negra y definida en la superficie, siguiendo la predicción de la teoría.
¿Y cuál es la predicción de la teoría? Como podréis intuir, ya que la teoría sigue un patrón muy sencillo, cuanto más definida y oscura es nuestra sombra, más buenos son nuestros pensamientos e ideas (bueno no significa bondadoso). En el otro lado, podemos comprobar que cuanto más difuminada es la sombra, más malos son nuestras ideas y pensamientos. Para simplificarlo aún más, una sombra definida comporta una racionalidad y brillantez máxima; una difuminada es más irracional. Pongamos unos ejemplos para verlo más claro:
En un centro de investigación, normalmente encontramos una iluminación exagerada, incluso mejor que la luz natural nos aporta normalmente. Allí, las sombras definidas y oscuras son la tónica general, y es allí donde se hacen los grandes avances científicos desde hace ya un buen puñado de años. También podemos aplicar esta regla al fútbol: las mejores actuaciones de los jugadores nunca se dan en unas condiciones en las que la luz sea mínima, sino tardes y noches mágicas iluminadas por un sol de atardecer o por millones de bombillas.
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Entonces, ¿podemos asegurar de alguna forma que nuestra sombra sea la fuente de nuestros pensamientos y más brillantes ideas? Realmente, y como a lo largo de la historia ya se ha visto, esto es completamente imposible (más de 2000 años atrás lo intento Platón sin éxito, ya que su pupilo demostró que las bases en las que se sustentaba la teoría eran errónias). Además, esta es una teoría que ya desde el inicio padece un problema imposible de solucionar: una teoría de aplicación general nunca puede ser respaldada por argumentos de casos concretos. Sin embargo ¿tan descabellada parece? Os dejo esta pregunta para que la respondáis vosotros.
¡Un saludo a todos!
VicRCDE
P.S: como he dicho al principio de esta entrada, no creo en esta teoría. Lo aclaro por si alguien se queda con la duda al acabar de leer la entrada, en la que parece que no deje muy clara mi posición. También querría deciros que la próxima entrada la espero poder publicar dentro de unas dos semanas, y que esta será la tónica mientras dure este blog, ya que me parece un periodo de tiempo razonable para encontrar algo diferente, analizarlo un poco y poder compartirlo con vosotros.

