28/4/11

¡MÁS MÚSICA!

Hoy es uno de esos días en los que el tiempo pasa más lento, aunque aún no sé si es porque me encuentro en un estadio de inopia considerable después de una copiosa comida o porque, en el tiempo que tengo entre clase y clase hoy, me encuentro sin el material necesario para desarrollar la actividad que tenía pensada. Espero que con esta nueva entrada, el tiempo se acelere un poco y, a la vez, pueda entreteneros también.

Todos vosotros sabéis que la música ha sido siempre uno de los temas que más me ha interesado hablar en este blog, simplemente por el hecho de que creo que ciertos músicos pasan muy desapercibidos debido a una sociedad que se centra demasiado en aquella música que a los grandes sellos les interesa que escuchemos. Este fue el caso de Tod Vullo  (del cual ya os he hablado anteriormente) y el caso del músico que os quiero presentar hoy, Giorgio Tuma.


Como muchas veces me pasa, quizás por la ausencia de formación en la materia, me cuesta clasificar en un género concreto la música de ciertas personas. En el caso de Tuma, encasillarlo en un estilo se me hace aún más difícil debido a que su música, a veces tranquila y básicamente instrumental, otras más animada y con contribución vocal, no creo que tenga género concreto. Lo único que realmente creo que puedo decir respeto a esto es que se trata de una música muy tranquila y que, en caso de que uno necesite relajarse, es una de las mejores fuentes que se puede encontrar.

En su disco más conocido (si realmente puede decirse que es conocido), My Vocalese Fun Fair, nos encontramos ante una guitarra muy suave que, en algunas canciones, es capaz de llevar el ritmo ella sola durante toda la pieza, y una voz también muy suave y algo melancólica que nos hace transportarnos de las incómodas sillas y sitios donde nos encontramos a otros mucho más agradables con sólo cerrar los ojos ligeramente.

Compuesto de 15 canciones, el CD nos propone un viaje relajado a través de los 43 minutos que dura y que, realmente, no llegas a apreciar lo suficiente. Es uno de los pocos trabajos en los últimos meses que me ha sorprendido con el hecho de preguntarme cómo era posible que ya estuviera otra vez en la primera canción sin darme cuenta, y quizás el único en el que fui capaz de evadirme en los días en los que, fuera por lo que fuera, me encontraba fuera de mi persona.

Por lo tanto, hoy os propongo que, si tenéis tiempo libre suficiente como para poder estar sólo pendientes de lo que suena a través de unos auriculares o unos altavoces, escuchéis este gran disco. Como siempre, os dejo un enlace a Spotify para que podáis disfrutar de la música de Giorgio Tuma con sólo un clic.


Un saludo a todos,

VicRCDE

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